El injerto capilar sin rasurar es una técnica avanzada de restauración capilar que permite recuperar densidad en zonas con pérdida de cabello sin necesidad de rapar completamente la cabeza. Está especialmente indicado para pacientes que desean mantener su imagen habitual durante el proceso.
Mediante la extracción e implantación precisa de unidades foliculares, logramos resultados naturales y armónicos, respetando la dirección y crecimiento original del cabello. Es una solución eficaz, discreta y personalizada para tratar la alopecia.

6 – 8 horas

Local

Ambulatorio

7 – 10 días

Progresivos a partir del tercer mes

Seguir estrictamente las indicaciones postoperatorias
Permite mantener el peinado habitual, ya que solo se rasura de forma estratégica la zona donante si es necesario.
La implantación se realiza respetando la dirección, ángulo y densidad del cabello original, evitando un aspecto artificial.
Se realiza bajo anestesia local y sin necesidad de hospitalización.
La mayoría de los pacientes retoman su rutina en pocos días, siguiendo las recomendaciones médicas.
Recuperar densidad capilar tiene un impacto directo en la imagen y autoestima del paciente.
En Clínica CAME entendemos que cada patrón de alopecia es diferente. Por eso realizamos un estudio capilar detallado para evaluar la zona donante, el grado de pérdida y los objetivos estéticos del paciente.
Etapas de nuestro proceso personalizado:
Valoración inicial: Diagnóstico capilar y diseño de la línea frontal.
Plan quirúrgico personalizado: Cálculo del número de unidades foliculares necesarias.
Extracción e implantación: Procedimiento preciso realizado por equipo especializado.
Seguimiento postoperatorio: Revisiones periódicas para supervisar la evolución y resultados.
Equipo especializado en cirugía capilar: Profesionales con experiencia en técnicas avanzadas.
Tecnología de precisión: Instrumental específico para una implantación natural.
Diseño estético personalizado: Estudiamos cada caso para lograr armonía facial.
Atención cercana y seguimiento continuo: Acompañamos al paciente en todo el proceso.
Resultados progresivos y naturales: Priorizamos densidad equilibrada y aspecto realista.
No. Se realiza con anestesia local, por lo que el paciente no siente dolor durante la intervención. Puede haber leves molestias en los días posteriores, que suelen controlarse fácilmente.
El cabello implantado comienza a crecer de forma progresiva a partir del tercer mes. El resultado definitivo suele apreciarse entre los 9 y 12 meses.
Es normal que el cabello implantado se caiga en las primeras semanas tras la intervención. Forma parte del proceso natural antes del crecimiento definitivo.
Sí. El cabello implantado procede de zonas genéticamente resistentes a la caída, por lo que los resultados son duraderos.
Es adecuado para hombres y mujeres con pérdida capilar localizada que deseen una solución discreta. La valoración médica determinará si el paciente es candidato.
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